El primer poema de Neruda

Gautama Fonseca

“Muchas veces me han preguntado  -escribe Pablo Neruda en Confieso que he vivido-  cuándo escribí mi primer poema.

“Trataré de recordarlo.

“Muy atrás en mi infancia y habiendo apenas aprendido a escribir, sentí una vez una intensa emoción  y tracé unas cuantas palabras  semirrimadas, pero extrañas a mí, diferentes del lenguaje diario.  Las puse en limpio en un papel, preso de una ansiedad profunda, de un sentimiento hasta entonces desconocido, especie de angustia y de tristeza.  Era un poema dedicado a mi madre, es decir, a la que conocí por tal,  a la angelical madrastra cuya suave sombra protegió toda mi infancia. Completamente incapaz de  de juzgar mi primera producción, se la llevé a mis padres. Ellos estaban en el comedor, sumergidos  en una de esas conversaciones en voz baja  que dividen más que un río el mundo de los niños y el de los adultos. Les alargué el papel con las líneas, tembloroso aún con la visita de la inspiración. Mi padre, distraídamente, lo tomó en sus manos, distraídamente lo leyó, distraídamente me lo devolvió, diciéndome:

“-¿De dónde lo copiaste?

“Y siguió conversando en voz baja con mi madre de sus importantes y remotos asuntos.

“Me parece recordar que así nació mi primer poema y que así  recibí la primera muestra distraída de la crítica literaria.

“Mientras tanto avanzaba en el mundo del conocimiento, en el desordenado río de los libros  como un navegante solitario. Mi avidez de lectura no descansaba  de día ni de noche. En la costa, en el pequeño Puerto Saavedra, encontré una pequeña biblioteca municipal y un viejo poeta, don Augusto Winter, que se admiraba de mi voracidad literaria. “¿Ya los leyó?”, me decía, pasándome un nuevo Vargas Vila, un Ibsen, un Rocambole. Como un avestruz, yo tragaba  sin discriminar.

“Por ese tiempo llegó a Temuco una señora alta, con vestidos muy largos y zapatos de taco bajo. Era la nueva Directora del liceo de niñas. Venía de nuestra ciudad austral, de las nieves de Magallanes. Se llamaba Gabriela Mistral.

“Yo la miraba pasar por las calles de mi pueblo con sus ropones talares, y le tenía miedo. Pero cuando me llevaron a visitarla la encontré buena moza. En su rostro tostado en que la sangre india predominaba como en un bello cántaro araucano, sus dientes blanquísimos se mostraban en su sonrisa plena y generosa  que iluminaba la habitación.

“Yo era demasiado joven para ser su amigo, y demasiado tímido y ensimismado. La vi muy pocas veces. Lo bastante para que cada vez saliera con algunos libros  que me regalaba. Eran siempre novelas rusas  que ella consideraba  como lo más extraordinario de la literatura mundial. Puedo decir que Gabriela  me embarcó en esa serie y magnífica visión  de los novelistas rusos  y que Tolstoi, Dostoievski, Chejov, entraron en mi más profunda predilección. Siguen acompañándome”.

Comentarios

3 Comentarios de “El primer poema de Neruda”
  1. duglas lopez dice:

    Abogado Gautama Fonseca por las mañanas en una hemisora de noticias escucho un poema suyo donde puedo encontrarlo

  2. Youmaly dice:

    Sr. Gautama Fonseca me parece que escribió sus pensamientos y me parecieron bien interesantes me gustaría me enviara a mi correo sus poemas para poder leerlos… gracias

  3. jorge fidel duron dice:

    y cuenteme al fin cual era el poema que ud. escribio

 
 
 
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