Colección de libros hondureños

Rebeca Becerra
Directora General del Libro y el Documento
Secretaría de Cultura, Artes y Deportes

Es hasta mediados del siglo XIX que en Honduras se empiezan a evidenciar los primeros intentos que marcarán los inicios de la producción literaria, incentivados por las tendencias de movimientos artístico-literarios universales que, tardía y alternativamente incursionaron en nuestro territorio. Esto referente a la literatura de creación; sin embargo a la par de esta se gestaba una expresión escrita alejada de cánones artísticos influenciada por corrientes de pensamiento filosófico-político como el iluminismo y el positivismo, que ilumina, valga la redundancia, el quehacer escrito de pensadores hondureños del período independiente y de la reforma liberal de 1821 a 1876 como Francisco Morazán, José Cecilio del Valle, Ramón Rosa y Marco Aurelio Soto.

Lo anterior no indica que la creación esté alejada del pensamiento político o viceversa, es característica de los fundadores de la literatura nacional su imagen polifacética de intelectuales comprometidos política e ideológicamente con la visión de la formación de una nación hondureña; tal es el caso de Marco Aurelio Soto que dio origen a uno, sino el primer, cuento hondureño, Cabañitas. Así podemos mencionar a otros intelectuales como Froylán Turcios, Rafael Heliodoro Valle, Juan Ramón Molina, de los cuales la Editorial Cultura ha realizado algunas publicaciones en años anteriores. Revelador es el libro Obra poética escogida de sus manuscritos (1885-1903) de José Antonio Domínguez, poeta relevante de este período, editado por el doctor Héctor Leyva, estudioso de la literatura hondureña y centroamericana, una obra que sin duda viene a llenar un hueco en la historia de la literatura hondureña. El libro comprende una selección de poemas inéditos del poeta guardados por sus familiares en tres cuadernos: Flores de un día, Primaverales y Ultimos versos, representando cada uno una etapa de su autor; los acompañan un estudio riguroso y descosido sobre la figura de Domínguez como hombre-poeta-político; un estudio que desde diferentes puntos de vista histórico, filosófico, psicológico, etc., ausculta la figura compleja del poeta del cual desconocíamos hasta ahora mucho de sus escritos, es una excelente fuente referencial  pues cita todos los estudios que sobre José Antonio Domínguez y su obra se han realizado hasta ahora y ocupa desde ya un sitial especial en la historia de la literatura hondureña.

Es indudable que desde mediados del siglo XIX la producción literaria en el país, pese a los innumerables obstáculos que enfrentó y que enfrenta, ha sido continua, en unos géneros más que en otros; además diversificándose con el correr del tiempo, destacando ciertas obras, ciertos autores y/o autoras desconocidas para un público común y quizás por muchos nuevos lectores/as, es el caso de las obras inéditas, u obras que no han vuelto a ser reeditadas. Durante los siglos XVIII, XIX y XX varios viajeros recorrieron la región centroamericana, que por diversas razones ya sea como representantes de cargos diplomáticos o impulsados por el interés científico en la arqueología, la etnología y la historia escribieron sobre Centroamérica y particularmente sobre nuestro país; la mayoría de ellos llegados a la región en el siglo XIX. Dos obras ha rescatado la Editorial Cultura de los aportes de estos viajeros Incidentes de viaje en Centroamérica, Chiapas y Yucatán Tomo I de John Stephen acompañado de los dibujos originales de Catherwood y Honduras del español Luis Mariñas Otero; textos que deben leerse y analizarse  cuidadosamente manteniendo siempre una visión crítica debido a que esta literatura cuenta con sus propias peculiaridades ya que representa una visión particular de la región o del país partiendo de afuera hacia adentro, es decir de un extranjero hacia nuestra historia y nuestra cultura, o viceversa de adentro de la particularidad del autor/a hacia afuera, privando el etnocentrismo. Sin embargo los aportes son sumamente valiosos, pues de no ser por estos espíritus inquietos datos de nuestra historia y cultura no habrían llegado hasta nosotros.

Adentrándonos un poco más hacia la literatura contemporánea, literatura de creación, se ha publicado la obra del poeta Nelson Merren, fallecido en el 2007, como un tributo a su aporte a la poesía nacional. Merren es otro de esos espíritus complejos conque cuenta la poesía hondureña, este libro denominado Mundo de cubos aduciendo a su poema denominado de igual manera y que según Helen Umaña: “Constituye una muestra realmente novedosa de la poesía hondureña de ese momento… Yuxtapone elementos dispares que rompen el ritmo encasillado en moldes tradicionales. Introduce bruscamente el lenguaje cotidiano y términos considerados no poéticos por la retórica usual. Incorpora palabras de otro idioma. Quiebra la sintaxis lógica del discurso y omite algunos signos de puntuación. El poema –dice Helen– ya en su título es un reto”.

Si bien Mundo de cubos, el poema, representa formalmente ese salto novedoso en la poesía hondureña contemporánea que Nelson Merren y no otros poetas, aportan, es en otros poemas como Los edificios encantados del pozo, El grito, Oda como testamento, Sabor a sombra, Carpe diem, entre otros donde se plasma el Merren interior, la lucha entre el dolor y la vida. Parte valiosa de este libro lo representan las cartas al poeta Oscar Acosta y al poeta José González, que, ayudan,  indudablemente a escudriñar en la personalidad u otros rasgos de personalidad del poeta de La Ceiba; también acompañan este libro otros poemas que nos brindan otra faceta completamente alejada de la que nos brinda Calendario Negro 1968 y Color de exilio 1970 estos son los poemas que comprenden Mis bichos del año 1967.

Continuando con un recorrido periódico de las publicaciones de la Editorial Cultura para el 2008 nos encontramos con el libro Sueños de Merce de Mercedes Agurcia Membreño, con esta publicación se cumple uno de los objetivos planteados el año pasado, el cual era abrir nuevas colecciones para esta editorial, en este caso se abrió la colección Teatro y cine, quedando pendientes la de literatura infantil, Memoria y testimonio, entre otras. Estos tres géneros son los menos escritos en el país. En el caso de teatro y guiones de cine, cortos, etc., pretende sistematizar lo que se ha escrito para su constancia se quiere estudio. Quiero hacer una pausa en esta publicación de Mercedes Agurcia Membreño, la cual ha sido duramente criticada por algunos escritores y para otros representando una obra que poco aporta a nuestra literatura. Es indispensable mencionar que son pocas las mujeres que han incursionado en la escritura como dramaturgas, puedo mencionar a Mimí Figueroa, Magda Alvarado las cuales han escrito obras que se encuentran inéditas, así como a Alma Caballero quien ha puesto por escrito el Baile de las tiras; sin embargo es Mercedes Agurcia Membreño una pionera en este género. En su obra se evidencia la facilidad creativa de pasar del costumbrismo a la fantasía, en esta recopilación se demuestra ese contraste. Cosas del siglo pasado, los personajes atraviesan peripecias sutilmente relacionadas con la situación de inestabilidad política que atravesó nuestro país en el siglo XIX, la cual afectó la tranquilidad de la vida cotidiana. Cosas del siglo pasado, es un recordar para tratar de olvidar; de manera irónica, crítica y humorística, un pasado del cual aún sufrimos las consecuencias. La obra escrita a mediados del siglo XX abre un espacio para que los personajes femeninos sean las protagonistas, víctimas, pero también a través del personaje principal emancipadoras, capaces de romper, de enfrentar y cambiar la realidad; reflejo indudable de los espacios y derechos que la mujer hondureña empezaba a ocupar durante esa época. Las otras obras que conforman este libro son El cazador furtivo, La princesita Flor Azul y El jardín escondido, obras para niños. Todas escritas entre los años setentas. Dentro de esa figura polifacética Mercedes fue pianista y arreglista; la fantasía como género literario de ficción se caracteriza porque utiliza la magia y hechos o personajes sobrenaturales; igualmente como argumento, temática o atmósfera. La fantasía nos permite alejarnos de la realidad y penetrar por puertas que “Merce” supo abrir con su teatro infantil primero en Costa Rica por 18 años y luego en Honduras por 19 años. Sin embargo la fantasía es también una forma musical que se caracteriza por la libertad de improvisación y capacidad imaginativa, es decir es un juego lúdico que Mercedes también supo integrar a las obras de teatro infantil  por su formación musical, de ahí las palabras fantasías musicales, que le permitían la libertad de la improvisación y no cargar con un texto rígido que contuviera la expresividad; lo musical ligado a la danza, al baile y al canto convierte sus obras en espectáculos encadenados con diversas expresiones artísticas. No olvidemos que el teatro puede tomar otras formas como el ballet, el mimo y la pantomima, la ópera, etc. Esto no indica que sus obras infantiles carezcan de una estructura formal y de los principales elementos de un guión teatral. Muchos aspectos se pueden analizar en las obras de “Merce”.

El libro de poesía Animal de memoria del poeta José González, Premio Nacional de Literatura 2008, es un libro que se encontraba encajonado y el cual ha salido a la luz en la Colección Premios, su valor es evidente, pues fue premiado en el Concurso literario centroamericano Juan Ramón Molina del año 1991; no es correcto que libros premiados se oculten en el tiempo, si es un buen libro, no importa cuándo se dé a conocer. Animal de memoria es un libro introspectivo de la memoria del animal que fuimos y somos, descripción de la dura supervivencia, del duro crecer del hombre a través de los siglos, evoca los momentos cruciales de la supervivencia y el despertar de la inteligencia; el poeta forma parte del discurso poético, lo que fuimos habla a través de él.

Juan Ramón Molina: Después que muera, es un libro de bolsillo, comprende una selección de verso y prosa del poeta, un libro de lectura rápida, para dar a conocer a los jóvenes la obra del más grande poeta hondureño, su distribución es gratuita en las bibliotecas públicas de la Red Nacional de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes.

Gracias al apoyo económico del Banco Central de Honduras, institución sensible al quehacer cultural, y a su presidente Edwin Araque, se hizo posible la reimpresión de 5 libros: Soñaba el abad de San Pedro de José Cecilio del Valle, Anecdotario hondureño de Froylán Turcios, Lo esencial de Alfonso Guillén Zelaya, Panorama de la poesía hondureña de Oscar Castañeda Batres y El caballero de la revolución: Morazán para principiantes de Baldomero Serrano.

Según estudios del centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe-CERLALC, Honduras y El Salvador son los países de Latinoamérica donde se registran las cifras más bajas en edición y reedición de libros, haciendo énfasis que en Honduras la mayoría son esfuerzos de los mismos autores y autoras. En Honduras las impresiones y reimpresiones de libros de diferentes agentes editores (personas y empresas), anualmente se encuentra entre 250 a 350 títulos, en diversas áreas del conocimiento: Literatura, ciencias sociales, folclore, textos educativos, ciencias jurídicas, entre otras. En el 2008 se registraron 354 títulos. En la actualidad la mayoría de las obras de autores-as hondureñas clásicos y claves de la literatura hondureña se encuentran agotados, dificultando los estudios históricos y análisis literarios, y conduciendo a generar su desconocimiento por parte de la ciudadanía hondureña, principalmente de los jóvenes. Puedo aseverar que, de las obras publicadas por autores/autoras nacionales hasta 1970 el 85% están agotadas y solamente el 50% han sido digitalizadas; por la Biblioteca de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y la Biblioteca Nacional Juan Ramón Molina. Muchas habrá que localizarlas, ya que el Fondo Antiguo Hondureño de la Biblioteca Nacional lamentablemente no las posee, por lo que su digitalización tampoco ha sido posible; para, de no ser posible reimprimirlas, ponerlas al servicio de manera digital, para esto se trabaja en el proyecto Biblioteca Virtual Hondureña. Sin embargo es necesario que de instituciones públicas que cuentan con editoriales como la Secretaría de Cultura, la Universidad Nacional, la Universidad Pedagógica, el Instituto Hondureño de Antropología, entre otras, se coordinen esfuerzos de coediciones de publicaciones necesarias, basta mencionar que carecemos de obras completas de autoras como Clementina Suárez, poeta renovadora de la poesía hondureña y Premio Nacional de Literatura, o la obra de Arturo Martínez Galindo y Andrés Morris para ejemplificar en torno a la poesía, el relato y el teatro.

Comments are closed.

 
 
 
Revistas:     CHEQUE | Onda Deportiva | Vivela | Extra Entretenimiento