“LA MINA”, UN PARALELO DE BESTIAS Y HOMBRES

Por: Goncalvez Prada

LOS RECURSOS FORMALES Y LITERARIOS EN ESTA NOVELA

la_mina“LA MINA: UN PARALELO DE BESTIAS Y HOMBRES” título sugestivo y original de la cual podemos afirmar “que es una novela Mágico Realista; Histórica-Política; según Likacs”. “La Novela Moderna sólo encontrará su camino si toma una posición social respecto a la vida humana” el tema de la dictadura converge como clave literaria por su ubicación en los años treinta y cuarenta del siglo XX, tiempo de la tiranía de Carías.

En este abanico de posibilidades que integran los elementos básicos del argumento, se dan cuatro puntos relevantes: Primero: Socio-Político-Segundo: Mágico-Maravilloso, Tercero: Mítico-Religioso y cuarto Mágico-.
Realista. Estos cuatro aspectos se anudan en el pensamiento y acción de los personajes que  padecen de esquizofrenias, ciclotimias y psicopatías.

En el capítulo “Imposición y Amenazas” el Comandante Amador impone una misión macabra a Miguel Bustamante y consideramos que esta  oposición de Actantes, según nos plantea David Maldavsky “Es la clave primaria para iniciar el relato de la Novela” a lo que Propp, llama “punto de Partida” el comandante Amador, está caracterizado con una amplia arquitectura física y psicológica y por tal razón es clasificado como el victimario, dañador o agresor, según Todorov.

En esta novela vemos que el autor, entra en el empleo magistral de varios puntos de vista (narrador con o extradiegético) según Percy Lubbock, cambios de pianos temporales y espaciales, saltos hacia atrás (retrospección) también emplea la anticipación, cuando nos adelanta informantes de acontecimientos futuros. Treinta  y cuatro capítulos conforman la estructura interna de la novela.

El novelista jerarquiza dos puntos catárticos de personajes que idealizan la dictadura, el despotismo del gobierno de Carías Andino y su odio hacia los liberales. Miguel Bustamante, el perseguido tiene dos hijas (Cielo y Alondra) y su esposa Magdala –quien en su papel protagónico- se revela espiritualmente con un sentido nihilista; profanadora como lo alude el título del primer capítulo “Heresiarca” mujer hereje, donde Magdala se queja ante las autoridades civiles de la situación injusta y peligrosa que está viviendo el pueblo y del inminente peligro de muerte que afronta su marido Miguel Bustamante y reluce su monólogo contra Dios y es reprendida por el Padre Angel. Encontramos también en este capítulo el humor negro –Alcaldía de Mierda– le da un fogonazo certero en lo narrativo, además del buceo mental  espiritual que excava en los protagonistas.

En los capítulos “La Cueva, Prodigios de la Madre Natura y El Toro Asesino” existe un paralelismo en cuanto al elemento Mágico-Maravilloso, cooposición  de elementos equivalente; en los tres capítulos del Arbol Humano, entra en diálogo con Miguel, podría ser que  uno sea la antelación de los otros dos. Se descubre un valor religioso que como es lógico se cimenta en el fenómeno espiritual, que tiene su origen en la creencia hindú, sobre la reencarnación y el retorno, lo cual brinda un aporte histórico-estético, sólido, a la novela.

Lo grotesco sufre una pérdida esencial, tan pronto somos capaces de explicarlo o asignarle un lugar en el orden cósmico; es inexplicable e inaprensible, la percepción de la capacidad del mundo: La experiencia de lo otro, de lo no humano, la presencia de un mundo sin sentido, escapa a la comprensión humana –dice Kayser– pero notamos que el árbol acapara la figura humana y desaparece (clave de ficción). Los límites de la realidad se rompen, lo realístico se propaga con las ideologías de Amador y su tropa, los mitos resaltan con las creencias de Mr. Stanley; Magdala, el Padre Angel y Juventud Dinámica, todos ellos, reflejan el mundo espiritual. El hilo argumental explota con el encuentro y captura del torete. Miguel es un anti-héroe (perseguido) y se convierte en héroe, al cumplir la tarea (proceso de la tarea realizada) según Bremmond. Miguel, entra  a la ventana de lo irreal, viviendo y sintiendo una realidad caótica sin descontrolar el discurso poético narrativo, en toda la novela ubicamos un pasado futuro, en dos planos temporales en donde se ovulan las acciones de los personajes. La animalización de lo humano nos traspasa a significados de porte Mágicos- Míticos; en las deformaciones de los humanos sintonizamos un acto creativo (punto irreal) por el contrario en otros capítulos los animales adquieren tonalidad humana en su comportamiento, el caballo nos semantiza el valor y la justicia, el perro la fidelidad.

En la obra también encontramos espiritualismo cósmico, fabulación-hiperbolización, transfiguración, fenómeno que se inserta en lo fantástico, justificando el universo maravilloso, recalamos en el elemento mito, que según Cassierer “presenta una visión del mundo de carácter pre-científico que proporciona al hombre  una serie de saberes que le permiten conocer y actuar dentro de su medio” las acciones realizadas por don Alejo, cuando ungió a Miguel, en la cueva para concederle poderes sobrenaturales,  se observan signos míticos en los capítulos donde aparece Mister Stanley, el mito del egipcio, de las vasijas y de la enfermedad del océanico, como una maldición por haber profanado tumbas. –Tzvetav Todorov manifiesta  que este nivel semántico, desemboca en una columna de elementos mágicos que le dan la construcción de fondo a la novela. Cerramos con el pensamiento de Claude Bremmond quien manifiesta  que a estos capítulos se los llama secuencias con un diseño transversal o alternativo, es decir encadenamiento continuo o enclave. En el contexto de la literatura hondureña, no registramos una novela que concatene en la dictadura del General Tiburcio Carías Andino, la idea de la policía rural, conocida en aquel entonces como “La Montada” suceso histórico, político que se revela en la obra a  través de la idiosincrasia del Comandante Amador, donde se desbarata la idea excéntrica del dictador hondureño, quien gobernó durante dieciséis años, y  popularizó  una triada ideológica de moldura despótica y sanguinaria (encierro, destierro y entierro) trilogía léxica que atemorizaba a los liberales que eran perseguidos diariamente por “La Montada”. En cambio, Miguel representa la clase social desheredada y abandonada de la aldea “La Mina”, metaforización por Honduras proletaria, dominada por los tentáculos dictatoriales de  la clase dominante a través de caciques absurdos y sin inteligencia, “la forma novelesca se caracteriza por el antagonismo entre el héroe y el mundo y por la degradación de ambos y el carácter problemático de los valores no sólo se dan en la conciencia del héroe, sino también en la del autor, porque la novela es al mismo tiempo una forma biográfica y una crítica social y su fin es uno solo: La toma de conciencia por parte del héroe” caso que se da, en Miguel Bustamante.

En la presente novela se produce un temblor aspiral como quien tira una piedra al agua, produciendo ondas que rompen con la sintaxis tradicional y desviando por otros vértices la realidad que se produce ante el lector; hay una saturación poética que se mantiene como valor estético latente en toda la obra, convirtiendo la realidad en apariencia que hace del lenguaje su instrumento y su fin mismo. El autor, muestra mucha calidad poética y en cada frase, nos invita a descubrir las facultades creativas que engendran las telarañas de lo mágico- fantasmagórico, y lo real se limita a abstracciones reflexivas. Alexis Arnoldo Laínez, medita en la construcción de la figura; su compromiso con la palabra es inmenso, haciendo referencias a la realidad, logrando fundir la estructura mágico-mítica, ambas se mezclan sabrosamente como una técnica de orfebrería macondiana y se coagulan con los matices de Cortázar.

Existe en esta obra  un hábil  y magno manejo de una policromía de recursos técnicos de la narración: montajes, diálogos superpuestos, ocultamientos, pluralización del narrador y hasta asume el carácter de una cámara cinematográfica, desajustes temporales, cruces de tiempo, interrupción, introspección, analepsis, prolepsis y planos simultáneos todos estos recursos formales respaldados bajo la ley conocida  como Tráfago Poético de la Palabra, parte medular de la narrativa del presente autor. En el manejo lingüístico, la frase refranesca y coloquial está bellamente traslapada en figuras de pensamientos; paradojas, antítesis, sarcasmos, ironías, humor, burlas, parodias  y un interminable juego de palabras poéticas; toda esta  materia procesada en “La Mina” con un cálculo exacto en el espacio y tiempo (aunque el tiempo es rufiano, es decir se congela, se estira, se encoge). En la conjugación con el fin de elaborar descripciones para pausar armoniosamente, entre el diálogo es técnica elocutiva directamente usada en el teatro, con lo cual se busca hacer más reales los personajes.

Dentro de los recursos inventariados en esta novela, resaltan la descripción poética metafórica del espacio físico, del maquillaje facial del personaje (caracterización física y moral, etopeya y prosopopeya) los vigoriza y efectúa una audaz química.

El autor, conoce estos recursos, el close-up y otros, con el excelente tratamiento del lenguaje en todos sus niveles de acuerdo a la naturaleza orgánica y cultural del personaje. El narrador logra un clímax intelectivo con su revelación tramática que conoce, cómo piensan y sienten, el pasado y el presente de los personajes. Destacamos la fuerza  poética que emana desde el fondo sideral y maravilloso de “La Mina”; cabe aclarar que el autor, se inicia en las letras con la poesía, por eso existe un Leiv-Motiv en toda  su obra literaria, máxime en esta novela, que homenajeamos sin alambicamientos, ni mimetismos, ya que es un logro estético en la novelística  hondureña; una clave literaria de la estilística del poeta, es el manejo plurisemántico de la metáfora que está latente a flor de los labios en los personajes y en la boca del narrador, quien poetiza el ambiente físico y psicológico y convierte  en una metáfora total, la novela (bestias  y hombres) y a ciertos personajes humanos, el autor, les asigna comportamientos de bestias, como al Comandante  y la soldadesca y en cambio a personajes animales les atribuye  conductas humanas, tal es el caso de “Juguete, Fiel y Papelito”, logrando con dicho traslape una inmensa dimensión estética-artística; llegando al súmmum en este aspecto con el árbol de almendro que personifica a un humano, a quien el narrador le bucea el alma.
Algo novedoso es que el autor, evita artificios y superficialidades en la arquitectura de los personajes y en lo formal; en lo poético le da una policromía metonímica fuerte; la novela es una metáfora implícita, es decir no la podemos relucir o entender a simple vista, vale la pena una sabrosa lectura para descubrir el oro poético y la veta literaria  que se extrae con el manejo exacto de las imágenes literarias. “La Mina”, es esa  Honduras inédita y desconocida en los recónditos laberintos de la historia; esos  hombres que luchan aunque sufran, esas  bestias que no dejan de existir desde que han existido las aguas amargas de las dictaduras; en resumen se puede afirmar que la metáfora es el  magma arqueológico estético de esta  novela, recurso extraído de su cantera poética anterior.

EL ARGOT JURIDICO: Utiliza el léxico propio del derecho, se ejemplifica cuando “Papelito”,  haciendo el papel de juez, dictamina  mediante una sentencia, cuál de los dos canes (Fiel o Juguete) va a guiar el amo en su dura faena, no es más que  una sentencia jurídica, insertada en el texto, lo que provoca un alto nivel elocutivo y formal en la novela.

LA POESIA DENTRO DE LA NOVELA:
Encontramos una obra de William Shakespeare, escritor inglés –que lo leemos en idioma inglés– es un código dentro de otro código (relación parasintagmática) así también aparece el poema “América” de Andrés Bello, y luego encontramos otro autor que  al reflejarlo en el espejo o leerlo en forma invertida  de derecha a izquierda, nos damos cuenta, quién es el autor, enmarcado en el contexto de la novela, con el poema “Himno Universal a la Madre” de corte modernista, incrustado en la época en que se desarrolla la novela.

 En este poema, catalizan las religiones que se han predicado en diferentes contextos culturales a través del tiempo y por tal razón aparecen referencias cristianas, hindúes, egipcias, griegas, gnósticas y otros hitos temáticos que se tejen en este  poema, haciendo honor al conocimiento sagrado. Es meritorio resaltar, la capacidad que tuvo el autor de introducir dentro del texto escrito narraciones orales, extraídas de la zona sur de Honduras y puesta en boca de Fredys, uno de los dos ayudantes de Mister Stanley. Es oportuno indicar que en esta región se conoce una gran cantidad de relatos orales, de los cuales, algunos escritores han iniciado compilaciones.

Existe acierto estético también en el capítulo “Amor de Guajaca” en donde el sacerdote, recibe una carta erótica amorosa, esta poetización del contacto infra espiritual de un amor prohibido, se inmiscuye Eros, fluye y refluye el amor, a través de la metaforización del erotismo, con un lenguaje terso purificado por el autor; en la obra encontramos otro caso de carta y es en el capítulo “Correo” en donde un torbellino de voces se conjugan unas con otras, con una dialogación entre varios personajes.

Otro aspecto importantísimo en la novela es el empleo de planos simultáneos, como el efecto de cámara cinematográfica de 33mm. Dispersando dos planos al mismo tiempo en el mismo lugar; John Dos Passos, fue el aportante de esta técnica conocida como “Ojo de Cámara”;  se puede observar la maestría con que Alexis Arnoldo Laínez, maneja el desdoblamiento de planos en el capítulo “La Fragua” don Beni, a través de la introspección recuerda circunstancias de otros capítulos que se refieren a Míster Stanley, a lo cual se le puede llamar flash back, el fogonazo de imágenes hacia el pasado; técnica aportada por James Joyce en su novela “Ulises”. El autor también se vale de la anticipación, cuyo maestro es García Márquez, para atrapar al lector y hundirlo en los túneles del interés que va despertando en él. Es de hacer notar que el plano simultáneo o contrapunto, se evidencia cuando Miguel, prosigue con su cabalgata o faena y lo que está sucediendo en “La Mina”, (enfoques múltiples de tiempo y espacio). El narrador demuestra una maestría, al colocar en el lugar exacto, estas técnicas elocutivas; en cuanto a la descripción, emplea motivos naturales como plantas originarias del sur; para enlistar cosas estáticas u objetos, hace acopio de la enumeración, como por ejemplo en “La Fragua” paraliza el tiempo de los personajes y del narrador  omnisciente; no trata de fotografiar, sino de hacer más realístico el desplazamiento al servicio de lo mágico. Resaltan símbolos universales que hacen trascender la novela: “La reencarnación, la religión católica, la historia de un egipcio seguidor de la creencia de los faraones, canguros, eucaliptos y Míster Stanley originarios de Australia, Zapata de Costa de Marfil, Shakespeare de Inglaterra, Andrés Bello de Venezuela; esta simbolización, creencias y nombres se trasluce en un unto climático universal de la novela, y demuestra un trabajo consciente en el uso del lenguaje en todos sus niveles lingüísticos.

El escritor Alexis Arnoldo Laínez emplea recursos elocutivos técnicos de la narrativa moderna, extraídos de la novela hispanoamericana en los que han incursionado escritores de la catadura de Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Lezama Lima, Donoso, narradores notables a los cuales podemos agregar a Juan Carlos Onetti, Agustín Yáñez y Juan Rulfo, todos ellos crean un laberinto lúdico, fácil de captar en la boca de los personajes, las acciones y montajes con sus espesuras existencialistas.

Las fluctuaciones metafóricas fundamentan el lenguaje literario de toda la realidad Mágico-Maravillosa que redunda en la totalidad de la obra –como lo expresa Jean Cohen “la función representativa va ligada a la significación denotativa”–  el toro, que lo desplazamos de su significado sacro-espiritual a una idea fetichista freudiana (de furia, cólera, venganza). Esta bestia deja entrever realmente, lo que fue la dictadura feroz del General Carías.

El lector podrá elegir la variedad de significados que se van anudando y desenrollando en todos los capítulos; “La función poética, emociones, intenciones o imaginaciones que el hombre necesita apresar junto a sus palabras”.
“Las figuras son algo más que fenómenos lingüísticos –Kayser– hay figuras cuando existen discordancias entre la realidad expresada y pensada”. Valery, por su  parte  habla de dos efectos; transmitir el hecho (denotativo) y producir una  emoción (la obra de Shakespeare, la de Andrés Bello, el poema “Himno Universal a la Madre” y “Snails”) promocionan un grado espiritual, lo que significa que además del realismo social que se padece  con crudeza y barbarismo, evoluciona a una prosa poética. Este dominio de las figuras literarias hace  instalarnos en un lado exótico de la palabra. El autor, supo combinar los elementos lingüísticos; es ahí donde aparece el conecte de una policromía de discursos que se interceptan con el poético, religioso, militar, sociológico y filosófico; todo esto arma el caparazón de la novela.

Alexis Arnoldo Laínez, entra a formar parte de la Generación de Novelistas de estos últimos años como César Indiano, Dagoberto Espinoza Murra, Nery Alexis Gaitán, Roberto Quezada, Manuel de Jesús Pineda, Otto Martín Wolf, Ernesto Bondy Reyes y Milson Salgado.

LOGROS Y APORTES DE LA PRESENTE OBRA A LA LITERATURA  HONDUREÑA.
Primero: Es la  primera novela dentro del realismo mágico, en asumir la responsabilidad histórica de tratar el tema del General Tiburcio Carías Andino, especialmente el rol de la policía rural, conocida en aquel entonces como “La Montada”  queda plasmado en el corazón metafórico de esta obra, la crueldad y despotismo de aquella época.
Segundo: En el realismo mágico, se rompe con la tendencia machista y patriarcal de los personajes  y aparecen, dos mujeres (Magdala y Glenda) realizando importantes funciones protagónicas.

Tercero: Maestría estética en el manejo de planos simultáneos a través del magnetismo de muchos ingredientes mágicos-grotescos-maravillosos que se  complementan en el universo narrativo, una novela con un diseño transversal que evita el tradicionalismo de la linealidad y todo este poli-senso, transforman la novela, en un universo pluridimensional.

Cuarto: El uso de una prosa preciosista, con calidad metafórica extraída de la vena poética del autor, quien es un poeta de excelente calidad, tal y como lo ha catalogado, el doctor Arturo E. Alvarado, en los prólogos de sus dos anteriores libros publicados. El lector, tiene la libertad de seguir ilimitadas direcciones para analizar, estudiar y criticar la presente obra y desenrollar la red de intrigas y tramas de la narración. Al cerrar este proemio, no nos queda más que invitar a todos los lectores a entrar a esta Mina, a explorar lo inexplorado, a sumergirse en los túneles del tiempo, descubra esta nueva cueva escondida de la patria; venga a ser cómplice de este mundo de “bestias y hombres” que están dentro y fuera, al lado y en frente de esta novela.

 

Comentarios

4 Comentarios de ““LA MINA”, UN PARALELO DE BESTIAS Y HOMBRES”
  1. Arturo Gallo dice:

    Quisiera conocer más obras de éste autor

  2. anonimo dice:

    seria bueno que escribieran un resumen de la novela

  3. oscar sierra dice:

    El escritor de la novela la mina el prologo lo ha escrito Oscar Sierra

    siempre hay gente sin vergüenza que no da conocer la opinión de los demás,este prologo se escribioo en la primera edición del año 2005 editada por editorial guardabarranco.Ojjala la Historia logra justificar esta injusticia que ha cometido el autor en ocultar el nombre del verdadero prologuista,es una ofensa a la dignidad.

    oscar sierra

  4. Mario Ortez dice:

    Primera vez que encuentro una novela con este tema de La Montada, en verdad me

    parece una buena obra, me alegra que El poeta Alexis Laínez, también tenga la

    vena de la narrativa.

    Mario Ortez.

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