La piedra imán

Roberto C. Ordóñez

roberto_c_ordonez_mew-70A la piedra imán, por tener la propiedad de atraer el hierro y otros metales,  desde la antigüedad se le han atribuido poderes mágicos. Los chinos creían que era un potente afrodisíaco –aunque no sé cómo la usaban–, atribuyéndole también poderes para curar el reuma, los dolores insoportables y un sin fin de otros achaques. La ocupaban como talismán para alejar los malos espíritus.

Pero esos eran los chinos de la antigüedad. Los de ahora creen más en la industria y en el comercio que en amuletos y en la piedra imán, al grado que tienen temblando la economía gringa por la subvaluación de su yuan que les permite realizar exportaciones baratas compitiendo con ventaja con otros grandes productores.

La verdad es que la llamada piedra imán o magnetita es un mineral de hierro con un alto contenido de óxido ferroso. No tiene nada de mágico ni de misterioso y se encuentra en grandes cantidades en Rusia, Estados Unidos, Suecia y España, entre otros países.

Hace mucho que en Honduras no veo ninguna piedra imán, a pesar de  buscarla para comprobar si los antiguos chinitos estaban en lo cierto. Pero nada. Parece que a  las que hubo aquí se las tragó la tierra.

Pero hace muchos años, tantos que ya perdí la cuenta, se miraban y se admiraban por todos lados.

En las pulperías ocupaban un sitio de honor para atraer clientela. Los pulperos y pulperas las alimentaban con pedazos de hierro y las colocaban en la parte más visible de los estantes. Eran negras y erizadas de limaduras de hierro.

En los  nacimientos que hacían nuestras abuelas no faltaba una piedra imán, al lado del espejo, en el que semejando una laguna, nadaban bandadas de patos hechos de barro y pintados de vivos colores.

Los cipotes de aquellos viejos tiempos nos divertíamos volándoles la cabeza  a los patos y otros pichingos con semillas disparadas con huleras. Sólo se salvaba la cabecita del Niño Dios.

Todos los pichingos eran fabricados de barro y madera como todos los otros adornos del nacimiento, porque todavía no se usaba el  contaminante plástico. Los agringados árboles de Navidad no se conocían ni mucho menos se vendían en ninguna tienda ni se cortaban árboles para ponerles “guindandejos” brillantes como se hace hoy.

Todo era hecho en casa.

Tampoco faltaban las piedras imanes en los espectáculos de circo. Los “juegamanos”;  brujos y hasta los payasos las usaban para hacer trucos.

Pero los que más le sacaban el jugo a las piedras eran los gitanos, llamados aquí húngaros, que en tribus trashumantes deambulaban por nuestro país. Andaban de pueblo en pueblo y de feria en feria engañando gente, leyendo la buena fortuna en la palma de la mano; remendando culos de balde; herrando y vendiendo caballos y tocando alegres canciones con sus guitarras.

Entre otras mercaderías vendían piedra imán, contándoles a los incautos miles de cuentos maravillosos sobre las mismas. El precio variaba según el tamaño. Entre más grandes, más caras y más virtuosas.

Pero estos cuentos ya son viejos. Los nuevos ricos hondureños parece que han encontrado la piedra filosofal, la misma que buscaron infructuosamente los alquimistas de la edad media, que según ellos tenía la virtud de convertir los metales viles en preciosos. Una barra de plomo o de hierro podría convertirse en oro de 24 kilates.

A los alquimistas nunca les salió ni la chula, aunque embaucaban hasta a los reyes para buscar la famosa piedra filosofal.

Digo que aquí en Honduras ya encontraron el secreto de la conversión de metales baratos en oro por la repentina opulencia de algunos personajes de nuestro pequeño mundo.

Hombres y mujeres aparecen de la noche a la mañana amasando grandes fortunas de origen desconocido.

De vivir en barrios marginales o de medio pelo pasan a codearse con los ricos, y lo más extraño es que les encanta exhibir sus fortunas seguramente mal habidas, pues no se les conoce arte ni beneficio, pero conocen los secretos de las piedras mágicas.

O como diría el profesor Rafael Pineda Ponce en su ameno artículo del jueves anterior son gallos para hacer pisto…

Comentarios

Un Comentario de “La piedra imán”
  1. s.p.hope dice:

    Buenas tardes Don Roberto.

    La piedra iman,atrae,pues ya me saco de mi letargo,y me activo a comentar

    otra vez,soy asiduo a su escritura.lo unico que yo puedo opinar,que es

    cierto todo lo escrito en su columna.-Yo me queme mis pestanas estudiando

    ,me gradue ,segui estudiando y trabajando en Honduras,y nunca pude encontrar esa piedrita iman;y sabe porque,no se encuentra ""LA VETA ""de esa piedrita facilmente,porque ser honrrado-trabajador-preparado para ejercer cualquier

    trabajo, es '' imposible ''.Hay que ser intrigante,deshonesto,trepador social,

    astuto y oportunista etc etc….Para conceguir un puesto clave;ojala editen este comentario…

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