Nacimiento, matrimonio y muerte de Don Dionisio de Herrera

Por Juan B. Valladares R.

Hasta hoy se ha tenido por cierto que el primer Jefe del Estado de Honduras –el primero no sólo en la cronología presidencial sino en más de un concepto relevante- nació en la Real Villa de Tegucigalpa, en el último cuarto del siglo XVIII; así lo afirma el doctor Vallejo, en su documentada Historia Social y Política de Honduras (Pág. 200, 2ª. edición) publicada el año de 1882. Siguiendo al doctor Vallejo, el ilustre historiógrafo doctor Durón dice que “nació en Tegucigalpa en 1788” (Bosquejo Histórico de Honduras, página 170); el historiador Salgado da el 8 de abril de 1783, como fecha del nacimiento de Herrera (Elementos de Historia de Honduras, 4ª. edición, página 67).

Dionisio de Herrera

Dionisio de Herrera

No obstante la autoridad de que justamente gozan los tres historiadores nombrados, me atrevo a afirmar –“Amicus Plato, sed magis amica veritas”- que don Dionisio de Herrera nació en la Villa de Jerez de la Choluteca el 9 de octubre de 1781, apoyado en la certificación, hasta ahora inédita, de su fe de bautismo que dice:

“… iifico q. en uno de los libros de Bautismo de esta administración q. dio principio, el año de 1772, y concluyo el de mil setcs, nobenta y tres al folio 132 vto. se encuentra la partida del tenor siguiente.

En la Santa Iglesia Parroquial de esta Villa de Choluteca a los veinte y cinco díaz del mes de octubre de mil setecientos ochenta y uno. Yo el Rdo. Pe. Predicador Jubilado Fr. José Gines de Mayorga, del Sacro Rl. Y Militar orden de Ntra. Sra. de la Merced, Finidor de mi Prova, con licencia del Sor. Teniente de Cura de ella Don José Gabriel Xalón, Bautise solemnemente, a un niño, que nació el día nuebe de este mismo mes y año, hijo legítimo y de lejítimo matrimonio del Teniente de Miliciaz y del Alce. Mor. Dn. Juan Jacinto Herrera, natural de la Villa de Tegucigalpa, legítimo hijo de don José …. Herrera y Da. Leocadia Rivera; y de Da … Díaz del … lle … natura de esta Villa… tima… hija… José Díaz del Valle, y Da…Manue…; y al Niño le puso pr. Nom…José…Tomé Santo…legado del Rl. Dro. De Tierras… y Teniente interino del…quien cierto del parentesco es…de la buena educación…ometió, siendo necesario su cum…; y pa. su constancia lo firmo.Fr. …es de Mayorga.…legal a que me repito Choluteca y Marz…ocontes veinte. Manuel Ignacio Gutiérrez”.

Acausa de las apolilladuras, este documento contiene no pocas lagunas; a ello se debe que no aparezca completo el nombre del bautizado, solamente se lee 7 al Niño… le puso pr. Nom… José… o de la Trinidad”; pasaje que, restaurado, queda así; “y al Niño (se) le puso p(o)r nom(bre) José Dionisi(o) o de la Trinidad”. No debe olvidarse que el infante a que se refiere la fe de bautismo fue ungido por Fr. José Ginés de Mayorga el 9 de octubre, fecha en que la Iglesia Católica rememora el martirio y tránsito de San Dionisio Areopagita, y que inillo tempore era usual imporner a los recién nacidos el nombre del santo del día en que venían al mundo. Además, la certificación fue acompañada por don Dionisio de Herrera a la solicitud que presentó al Cura y Vicario de la Villa de Tegucigalpa Br. don José Francisco Pineda, en 24 marzo de 1820, para contraer matrimonio con doña Guadalupe Quesada.

El expediente matrimonial contiene algunas menudencias curiosas. Don Dionisio declaró que tuvo que ver con Martina Ramírez, prima hermana de doña Micaela Quesada, por lo que, además de las proclamas, pidió se le dispensara el parentesco de segundo grado igual de afinidad por cópula ilícita; también declaró “Que desde niño se fue de esta Villa (Tegucigalpa) para Guatemala en donde se acabó de criar, que de allí vino a estarse en diferentes parages en comercio y diligencias; que a donde más se ha establecido fue en Macuelizo, donde estuvo como cuatro años y en Choluteca como…en diferentes tiempos”.

El 24 de marzo citado, fecha en que fueron examinados por el Padre Cura, el pretendiente “dijo ser de edad mayor de treinta y ocho años”. Aparecen declarando sobre la libertad de estad de ambos, don Miguel Bustamante, D. Mariano José Urmeneta, “Sub-teniente, retirado de estas milicias” y don Esteban Travieso, “Subteniente actual de estas milicias”; los tres dijeron ser la pretendida huérfana de padre y madre y pobre, pues, según declararon Bustamente y Travieso, doña Micaela vivía bajo la protección de su hermano mayor don Isidoro Quesada. Que don Dionisio fue muy aficionado a las parientas de la que después fue su esposa, lo demuestra el hecho de que, estando aprobada la información por el Padre Pineda y listo el expediente para que el interesado ocurriera al Gobierno Eclesiástico de Comayagua a impetrar la dispensa de proclamas y del impedimento mencionado, confesó que también tuvo que ver con una tía carnal de su prometida, lo que motivó que la gestión se extendiera a la dispensa del nuevo impedimento de primero con segundo grado de afinidad por cópula ilícita.

Concedidas las dispensas por el provisor y Vicario General, doctor don Juan Miguel Fiallos, el Reverendo Padre Enconmendador Fr. Ignacio González les impartió la bendición nupcial el 9 de abril de 1820, siendo testigos don Miguel Bustamante, Francisco Juárez y don Francisco Morazán, primo hermano legítimo de la contrayente. Dice la partida matrimonial:

Al margen: “D (on) Dionisio Herrera con D(oña) Micaela Quesada” – “En la Iglesia Parroquial del S(eñor) (S(an) Miguel de Tegucigalpa, el día nueve de abril de mil ochoc(cientos) veinte el R(everendo) P(adre) Comendador Fr(ay) Ign(aci)o Gonsalez con mi (lic(enci)a velo in facie Eclecie a d(on) Dionisio Herrera, hijo leg(itimo) o de D(on) Juan Ja(cin)to y D(oñ)a Paula Valle, con D(oñ)a Micaela Quesada hija lexítima de D(on) José María y D(oñ)a Mar(i)a Borjas, habiéndoles dispensado las moniciones por el S(eñor) Prov(isor) del Obis(pado) ciendo te(stigos) D(on Fran(cis)co Morazán, D(on) Miguel Bustamante y Francisco Juárez, y firmé.
José Fran(cis)co Pineda”.

Don Dionisio aportó al matrimonio “como ocho mil pesos en dinero, efectos mercantiles y plata coplela”, y su esposa diez onzas de oro acuñado que él le dio en arras, más cuatrocientos pesos en moneda de cobre que aportó después, provenientes de la venta de la casa que había sido de sus abuelos don Juan Bautista de Quesada y Doña María Borjas, que es la misma que hoy pertenece a los herederos del Doctor don Presentación Quesada, situada frente al “Jardín de Italia”, y que tiene más probabilidades de ser el techo que cobijó el primer aliento de Francisco Morazán. Durante el matrimonio, Herrera adquirió las haciendas “Hato Nuevo” y “El Guayabo”, situadas en el Estado de Honduras, “pero fueron destruidas en las revoluciones”.

Nueve fueron los hijos legítimos de don Dionisio de Herrera; Julián, María Manuela, José Dionisio, Mariano, Esteban, Miguel, José María, Dolores y José Antonio. Ya habían fallecido Julián a la edad de veintiséis años, y José Antonio de dos años, cuando Herrera testó. Dolores contrajo matrimonio con Ezequiel Aplícano, efectuado en San Salvador, el 19 de febrero de 1873.

Dos semanas antes de su muerte, encontrándose enfermo en San Salvador el 30 de mayo de 1850, a la edad de sesenta y ocho años cumplidos, Herrera dispone de sus bienes: autoriza el testamento al Escribano Público, Juan Sanabria, ante el licenciado don Victoriano Rodríguez el biógrafo de Herrera, don Manuel Muñoz y el General don Domingo Asturias, como testigos. Son interesantes las cláusulas sexta y noventa, donde declara: “que el Gobierno de Honduras me es en deber cantidades considerables”; que cobrado lo que alcance a mi favor de lo que el gobierno de Honduras, me es en deber, se le entreguen al Gobierno Nacional cuando se instale para sus primeras erogaciones, mil doscientos pesos”. En una cláusula adicional dispuso: “que dejaba a su hija María Manuela, un crucifijo con la mesa y flores que hay en ella o le pertenezcan a dicha imagen, en remuneración de sus servicios en su actual enfermedad”. Falleció en San Vicente, República de El Salvador, el 13 de junio de 1850. Resumiendo su vida, Don José Dolores Gámez (Historia de Nicaragua, páginas 432, 435 y 436) dice: “Herrera, hombre de elevada inteligencia, fue tolerante con el derecho de insurrección, y sólo miró en los revolucionarios a hermanos extraviados, a quienes debía atraerse por el convencimiento. Perteneció a una familia distinguida de Honduras, y gozó de una fortuna opulenta. La persecución y la desgracia que sufrió durante las primeras convulsiones de Centro América; se agravaron sobre su persona, viendo desaparecer por la devastación, sus bienes y sus ricas haciendas.

Emigró de Honduras casi en la miseria; y el hombre opulento y de una alta posición social, el que empleara toda su importancia política y sus raros talentos en el servicio de la patria, el que había regido los pueblos y establecido la ley y la justicia en Honduras y Nicaragua, el que se negó a servir la Jefatura del Estado de El Salvador, se vio un día careciendo de pan y reducido a dirigir en la capital salvadoreña una triste y pobre escuela de primeras letras, con cuyo escaso sueldo se mantuvo en sus últimos años.

Un día amaneció cerrada la escuela. El alma del maestro había volado a la eternidad y su nombre acababa de ser recogido por la historia, ufana de adornar con él la brillante página que le reservaba.

Don Dionisio de Herrera murió en suma pobreza y rodeado de numerosa familia, el 13 de junio de 1850. Su entierro fue humilde y a su sepulcro llegó a acompañarle, diez días después, su esposa, que no pudo resistir el pesar de aquella cruel separación”. Revisando a la ligera la historia, llegamos al convencimiento de que ella es verdadera maestra de la vida, porque las enseñanzas de Dionisio de Herrera, a menos de un siglo de su muerte, han sido bien aprovechadas; ya casi nadie que haya ocupado las alturas que él ocupó muere pobre y humilde, sin la execración de las generaciones, mereciendo el mármol eterno e impoluto.

Fuente: Anales del Archivo Nacional, Sept. 1967

Comentarios

Un Comentario de “Nacimiento, matrimonio y muerte de Don Dionisio de Herrera”
  1. Rolando Obando dice:

    Y QUIEN LLEGA ALA PRESIDENCIA SOLO CON OBJETO DE SALIR MILLONAIO A COSTILLAS DE L DINERO DEL PUEBLO , DA TRISTEZA LLER NUESTRA HISTORIA Y VER COMO DIONICIO DE HERRERA TERMINO , POBRE COMO CABANAS Y MUCHOS OTROS PUES LLEGARON AL PODER PARA SERVIR A SU PUEBLO , NO PARA ENRRIQUECERSE. PUES HOY ALGUNOS DE LOS QUE LLEGARON A SER PRESIDENTES DAN VERGUENZA.

Explicación necesaria:

LA TRIBUNA Online respeta el libre pensamiento de sus lectores. Y por ello publica sus comentarios -- que no pasen de 500 palabras--, tal como los envían, incluso con su ortografía. Pero sugiere que se utilice, indistintamente del criterio político o ideológico de sus autores, un lenguaje que no ofenda la moral y las buenas costumbres. Caso contrario, nos obligarán a omitirlos.

Opina sobre esta nota

 
 
 
Revistas:     CHEQUE | Onda Deportiva | Vivela | Extra Entretenimiento