RUEDA LA BOLA

Definitivamente, la contratación del ex jugador Danilo Tosello, como nuevo entrenador del Olimpia, ha caído como balde agua fría para la noble, abnegada y sacrificada afición, que se considera  irrespetada, con tan desertada decisión de su dirigencia.

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Pero quiénes defienden la contratación del aludido ex jugador, convertido en entrenador de la noche a la mañana, recién entrenado en la tercera división del fútbol argentino, esgrimen el peregrino criterio: “qué tal y se dan los resultados…?”

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Es que el problema -tal como lo ve la afición del “viejo león”- no estriba en los resultados buenos o malos que puedan darse con el nuevo entrenador, sino en otra serie de factores.

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Por ejemplo, el cuadro albo viene urgiendo, desde hace mucho tiempo, de un cuerpo técnico que llegue a la “cueva” del “león” a hacer escuela, a realizar una verdadera profilaxis en sus cuadros, quitar y llamar jugadores en la búsqueda del necesario relevo generacional, sacudirse de los “paquetes” que sólo han llegado a calentar “banca”, ganando exagerados sueldos, y otros que entran a la cancha a caerse sin tocar pelota, “nanceando”, un golito, allá, a las cansadas.

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Las reservas del Olimpia prácticamente han desaparecido, desde que el quijote “Wasco” abandonó la escuelita o cantera de jugadores en Tela, por falta de apoyo, pero más que eso, por las ingratitudes cometidas en su contra.

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“Wasco” descubrió y formó a muchos jugadores que luego fueron “vendidos” a buen precio, como buenos hatos ganaderos, tanto por España como por Olimpia, y al pobre hombre no se le dio ni para un vaso de horchata.

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Y todavía, nuestros flamantes dirigentes deportivos se preguntan, por qué los aficionados se han ido retirando poco a poco de los estadios, al grado que, ni en los partidos de la gran final se observan buenas entradas.

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Atrás quedaron los tiempos, en que los estadios se llenaban hasta la bandera, cuando los fanáticos se subían hasta los árboles del hoy pelón, cerro “Juan A. Laínez” y se encaramaban en las torres y los postes de alumbrado, para poder ver los buenos espectáculos que daban los equipos de la Liga Nacional.

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Hoy por hoy la gente no quiere ir a los estadios, ni pagándole. La gente prefiere ir a ver a mi equipo, el Reservas del Chotepe, jugando en canchas abiertas, llenas de turuncas y con parales torcidos, porque saben que el espectáculo está asegurado.

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Cuando juega el Reservas del Chotepe, (mi equipo), los jugadores salen a la cancha descalzos, con un uniforme más desteñido que el de los “chepos” de la Policía Preventiva, y como nos robaron el último balón, ahorita mismo estamos jugando con pelota cuadrada…

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Pero qué partidazos, ¡Dios mío! El domingo pasado, jugando contra los “chucos” de “Sunseri”, íbamos ganando dos goles a cero, pero el árbitro, uno que le dicen “El Tigre”, se vendió por un plato de carne asada, y nos pitó nos penaltis inexistentes.

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Aún así, mi equipo dio el espectáculo, los jugadores dejaron el pellejo en la cancha, sudaron la camisola, y el portero, parecido a un felino, lo tapó todo…, menos los penaltis. Es que mi equipo sí tiene portero, el que no tiene portero es la Selección Nacional.

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ESTOY SORPRENDIDO: “Habiendo tanto que legislar a favor del pueblo, algunos diputados al Congreso Nacional , prefieren levantar encuestas, preguntando si quieren que “Cantarranas” siga llamándose así, o como San Juan de Flores. Es que acaso, con el cambio de un nombre, ¿los habitantes vamos a comer?, se preguntaba ayer un vecino de ese pueblo… (¡!). Qué pena dan nuestros políticos…

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