La Batalla de La Trinidad

Por: Doctor Horacio Ulises Barrios Solano
Premio Nacional de Ciencia “José Cecilio del Valle” 2009 miembro de la Sociedad Literaria de Honduras
Tegucigalpa 08 de noviembre de 2011

Al mediodía del 11 de noviembre de 1827, bajo la constelación de Escorpión, regido por Marte, Dios de la Guerra, el G∴ A∴ D∴ U∴ designó a su iniciado José Francisco Morazán quesada, para que emprendiera el camino hacia la inmortalidad por eso este viernes 11 de noviembre de 2011 se cumplen el 184 aniversario más de la heroica gesta histórica del “Héroe continental” y masón latinoamericano.

Al encarar al paladín de la Unión Centroamericana, el Padre Ramón Antonio Vallejo, se hizo la siguiente pregunta: ¿ante quién estamos?: Para contestarse: “Ante el general Morazán, vencedor de Milla en La Trinidad, de Domínguez en Gualcho, de Aycinena en San Antonio, de Pacheco en San Miguelito, de prado en Las Charcas; que de Jefe del Gabinete y del Senado pasó a ser en menos de un año, Jefe de Partido y del Cuartel.

Continúa el auto-interrogatorio de Vallejo: ¿Quién era el general Morazán? Y se contesta: “Una de las figuras más afortunadas que ha tenido Centroamérica, pues anduvo demasiado a prisa el camino de la vida pública. Cuatro años antes (1823) Morazán era un recién llegado a la política militante de su patria: Cuatro años después era un gobernante de Autoridad”.

La guerra es un arte, y el artista nace no se hace; y el general Morazán, artista consumado de este arte milenario, desde La Trinidad hasta su entrada a la inmortalidad el 15 de Septiembre de 1842 en San José de  Costa Rica, con su pincel de acero, pintó los cuadros más brillantes y sublimes de las armas centroamericanas. La Trinidad, es la piedra angular de ese edificio legendario; que conformó la epopeya morazánica.

¿Quién era don José Justo Milla Arriaga? Y la contestación es obligatoria: Fue hijo legitimo del sargento mayor don José Antonio Milla Villa y de doña Feliciano Arriaga; principales de la ciudad de Gracias a Dios, hoy cabecera del Departamento de Lempira y españoles de sangre.

Según las observaciones de don Liberato Moncada y las comunicaciones epistolares de su principal propulsor en Honduras don Juan Lindo, la fuerza con que contaba el coronel Justo Milla, al salir de Tegucigalpa el 10 de noviembre de 1827 para detener las fuerzas que comandaba el coronel don Remigio Díaz y los jefes coroneles Pacheco, Valladares y Morazán, este último sin mando militar que se sepa, eran de 500 hombres o un poco más.

Pero los hombres extraordinarios necesitan también circunstancias extraordinarias para manifestarse; y es aquí en La Trinidad que ese día hace 184 años, que se dan esas condiciones que ponen a Francisco Morazán, como capella la estrella más brillante de la constelación Auriga en la historia centroamericana; al comandar con un ejército menor al de su oponente calculando en 250 hombres y con el triunfo de las armas hondureñas inicia una nueva era para Centroamérica.

Analizando opiniones de ambas partes, don Liberato Moncada condiscípulo y amigo de Morazán dice que la acción de La Trinidad “duró muy pocas horas” sin embargo el coronel Justo Milla manifestó que duró hora y media”; pero en el catálogo de las acciones de guerra y capitulaciones habidas en Honduras desde el año de 1827 hasta el año de 1879, la Batalla de La Trinidad solo reporta 40 muertos y cero heridos; que no precisamente pertenecían al Ejercito Libertador. El ataque se calcula se inició a las once de la mañana, finalizando a las 13:00 horas con la persecución de los derrotados.

Pero más grande que su brillante hoja militar, es la magnitud de su ideal, la Unión de Centroamérica y la defensa de las libertades ciudadanas; para el caso el doctor Lorenzo Montúfar defensor del morazanismo en Centroamérica nos dice: “Cualquier pensador creerá que se verificó un cambio con la independencia de Centro América. Pues no fue así el Artículo X del Acta del 15 de Septiembre de (1821) afianzó una vez más la teocracia. Muy liberales fueron los autores de la Constitución Federal de 1824; pero aquella ley no estableció la libertad, ni aún la tolerancia religiosa. Uno de sus artículos dice que la religión de Centroamérica es la católica, apostólica, romana, con exclusión del ejercicio público de cualquier otra, pero la reforma religiosa no existió en la América del Centro antes del triunfo del general Morazán.

Morazán estaba sujeto a la Constitución y a las leyes; pero su genio y su empuje regenerador verificaban modificaciones salvadoras. El 2 de mayo de 1823 el Congreso Federal decretó que todos los habitantes de la República son libres para adorar a Dios según sus creencias, y que el Gobierno Nacional protegería el ejercicio de esta libertad. En todos los países libres de la tierra fue celebrado con entusiasmo, y el nombre de Morazán se inscribió entre los benefactores de la humanidad”.

Dilectos lectores para el que escribe un 11 de noviembre, aunque no de 1827, obviamente, cambió en 180 grados el rumbo de mi vida ya que “mi amada Choluteca donde nací fue Canaán y mi Egipto fueron los Cerros de Plata donde crecí” .

Comentarios

Un Comentario de “La Batalla de La Trinidad”
  1. beau geste dice:

    aaahhh horatio,si todavia me echara mis cucharadas,Me echaria una en su salud. Yo soy de donde nacio Morazan,y su espiritu vive!

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