Aída Castañeda Premio Nacional de Literatura, “Ramón Rosa”, 2011: Una propuesta en busca de valores y solidaridad

Por: Nery Alexis Gaitán

Se le ha otorgado el Premio Nacional de Literatura, “Ramón Rosa”, 2011 a la escritora Aída Castañeda. Cuentista y novelista de gran calidad, de formación autodidacta, es ejemplo digno de superación profesional en las letras. La Tribuna Cultural le realizó la siguiente entrevista para que nuestros lectores conozcan un poco más sobre la obra narrativa de Castañeda  que se basa en altos valores morales y espirituales.

¿Cómo se inició en los relatos?
Cuando mis hijos Marco Antonio y Mirella estaban pequeños  les encantaba que a la hora de dormir les relatara algún cuento clásico: Blanca Nieves, Alicia en el país de las maravillas, Hansel y Gretel, Los Tres Ositos y la Cenicienta (los únicos que me sabía bien). La exigencia de mis hijos para que les contara otras historias despertó en mí adentro la necesidad de conformar otros cuentos adaptados a nuestra realidad; tocaron las cuerdas ocultas que se llama creatividad y empecé a crear historias diferentes donde mezclaba cosas reales e imaginarias, acompañando los relatos con ademanes y cambio de voz adecuados a lo contado.

Mirella lloraba o reía emocionada. Entonces, sentí como un aletazo en mi corazón y me dije: “Si a mis hijos le gustan mis cuentos, quizá también a otros niños”. Así nació en mí el deseo de escribir y la decisión para hacerlo. Escribí cuatro cuentos con lápiz de carbón en hojas sueltas. Hice con ellos un rollito y lo guardé en un escritorio sin darle demasiada importancia. Quince años después, mi esposo lo descubrió en el viejo mueble y emocionado me impulsó a que les diera forma y que los publicara. Estaba tan insegura, además andaba mal en ortografía. Mi esposo me recomendó que se los llevara a la maestra del año, creo de 1985, la profesora Aura Enoé Cálix de Juticalpa, lugar donde residíamos. La profesora me felicitó, me corrigió las faltas y también muy emocionada me recomendó que los publicara. Y fue así como me decidí a hacer el primer libro naciendo “Senderos de la Infancia”. Por cierto que la segunda edición está corregida, mejorada y aumentada. Son treinta cuentos que decidí en dos tomos.

¿Tuvo alguna influencia al escribirlos?
Eran cuentos para mis hijos nacidos del corazón… entonces la influencia surgió del amor hacia ellos y la necesidad de hacerlos felices.

¿Sus mecenas?
Los poetas Felipe Elvir Rojas y Guillermo Codrington.

¿Cómo se inició específicamente en la novela?

Cuando escribí “El Tío Bernabé y otros cuentos”, le pasé el manuscrito al escritor Alfredo León Gómez. Él publicó un artículo en “LA TRIBUNA” el cual me gustó tanto que decidí colocarlo en el libro a manera de prólogo. Hay en él un fragmento queme estimuló mucho para decidirme a escribir “Tormenta”, dice: La novela requiere de ciertas particularidades de parte del escritor que no son requeridas en el cuento. En el caso de Aída Castañeda, creemos que ella tiene toda la capacidad de creación, el dominio de la lengua y el entusiasmo necesario para escribir novela”. Y decidí hacer el intento.

¿Cuáles son los autores que han influido en su obra narrativa?
Quizá Horacio Quiroga, Edgar Allan Poe, Isabel Allende y por supuesto don Froylán Turcios.

¿Cuáles  son las características de su obra narrativa a nivel temático?
Cuando escribo para niños trato de enviarles siempre mensajes positivos llenos de esperanza, inculcándoles amor y respeto a sus padres, maestros, amigos y hacia los animales. También les envío  enseñanzas ecológicas. Cuando escribo para jóvenes y adultos los temas son más serios, pro lo general sobre la realidad social en que vivimos en este mundo convulsionado inherente al ser humano. He escrito sobre temas como el SIDA, racismo, el machismo, la vagancia, el hambre, la miseria, la suerte de los niños y ancianos abandonados, el narcotráfico, el maltrato a los animales, etc.

¿Cuáles son sus apreciaciones sobre la narrativa hondureña actual?
En Honduras siempre ha existido talento en todas las disciplinas. En literatura, para mencionarle a los que más admiro y respeto, están el príncipe de las letras, Juan Ramón Molina y el maestro del cuento hondureño Froylán Turcios. Con los acontecimientos del 29 de junio del 2009 aparecieron en las librerías muchas obras con matiz literario: canciones, ensayos, poesías, novelas, de autores jóvenes y por supuesto de la vieja guardia.

Desafortunadamente hay una tendencia no sólo en Honduras, sino a nivel mundial, a bajar el número de lectores ya que los jóvenes especialmente, encuentran en el cine, televisión y en la informática maneras demasiado fáciles para divertirse, dejando en un plano secundario la lectura. Los que amamos las letras debemos esforzarnos en escribir obras atractivas para que la niñez y juventud encuentren en la lectura nuevas expectativas que los motive a regresar al disfrute de un buen libro.

¿Qué  significó para usted ganar el Premio Nacional de Literatura?
Una gran alegría y un gran honor. Debo confesar que durante mucho tiempo lo consideré inalcanzable y que gracias a la fidelidad de mis lectores, que casi a diario me hacen llegar sus elogiosas opiniones, ya sea por internet o por teléfono, me han dado confianza en mí misma  para que hoy sienta que lo merezco. Además,  porque mi esfuerzo personal de más de veinticinco años ha sido grande. Creo que la persistencia debe premiarse.

Hablemos un poco acerca de su novela Tormenta

Creo que es mi obra más lograda, especialmente por la caracterización de los personajes. Mis lectores dicen que son tan reales que sienten que los han conocido, incluso algunas  muchachas me han confesado que para casarse quisieran encontrar un Frank Azuera que es la pareja con la que se casó mi heroína Sofía.

¿Qué mensaje desea transmitirles a sus lectores con esta novela?
¡Un no rotundo hacia las drogas! ¡Un no rotundo a lo que no sea ético!

Para usted, ¿escribir es una profesión o una afición?
Una afición que me ha reportado muchas satisfacciones. Para serle franca, soy muy afortunada porque vivo de la literatura.

¿En qué género literario se siente más cómoda, en la novela o en el cuento?
Me parece que el cuento me sale con mayor fluidez. Cuando escribí Tormenta quedé completamente agotada.

Para usted ¿qué es el cuento y qué elementos son imprescindibles para que éste sea perfecto?
El cuento es un relato breve y artístico, producto de la inspiración e ingenio del hombre. Elementos imprescindibles para que sea perfecto: Un buen comienzo, un intermedio que mantenga aprisionado al lector y un final sorpresivo.

¿Qué elementos son esenciales en una buena novela?
La narración, los acontecimientos, el mensaje y los personajes desarrollando su papel.

¿Qué aspectos de nuestra sociedad le ha preocupado resaltar en su producción narrativa y por qué?
Me preocupa la realidad social en que vivimos, en especial la injusta repartición de la riqueza y el machismo. El rico quiere ser más rico, y el hombre cada vez más macho.

Háblenos sobre los recursos técnicos y temáticos que utiliza en sus cuentos

Como toda persona con vocación a las letras escribo sobre lo que veo y siento. Pongo muchísima atención en las vivencias de los familiares, amigos, personas importantes, niños desamparados, ancianos abandonados, etc.

¿Cuáles son los libros que más le han impresionado?
“El ensayo sobre la ceguera” de José Saramago, “El perfume” de Patric Suskind, y “La ciudad de la alegría”, de Dominique Lapierre. Como cuentista me impresionan las narraciones de Horacio Quiroga, las del maestro universal del cuento corto Edgar Allan Poe  y por supuesto las del francés Guy de  de Maupassant.

¿Cuál es su libro más reciente, cuál es la temática y a quién va dirigido?
El libro lleva por título “Si los perros pudiéramos hablar”. Presenta la historia de un perro que realmente existió y del amor solidario de este noble animal hacía su amo. Va dirigido especialmente a los niños, jóvenes y adultos. Le cuento que ha sido un éxito, ha gustado mucho a mis lectores. Tanto que ya voy por la segunda edición.

¿Cuáles son sus próximos proyectos literarios?
Un libro de cuentos el cual lleva por título “En medio del silencio” y una colección de cuentos infantiles con dibujos para colorear.

¿Qué consejos le daría a un escritor joven?
Que sea persistente, que lea mucho y que no se desespere porque a veces los reconocimientos tardan en llegar.
Amigo Nery Gaitán, gracias por esta entrevista. Espero que mis respuestas hayan sido acertadas.

Bibliografía de Aída Castañeda

Nació en Gracias el 16 de octubre de 1940. Ha obtenido los siguientes premios: Primer lugar en los X Juegos Florales de Santa Rosa de Copán, con el cuento: “Un amigo peligroso”, año 2006. Primer lugar en  poesía en el XVII Juegos Florales de San Marcos de Ocotepeque con “Milagro en el mar”, año 2006. Segundo lugar en el concurso de Poesía Gabriel Kattán con el poema “La Respuesta”, año 1992. Con su novela “Tormenta”, cuyo título original era “Días de Tormenta” participó en 1991, en el Premio Acacia de Oro, premio que no gana por haber cambiado el título y por haberla publicado antes que se emitiese el fallo. La autora decidió publicar su obra, y cambiar el título, en vista de la tardanza del jurado en emitir el fallo (nueve meses).

Obra publicada: CUENTO: Senderos de la infancia (cuentos infantiles), Imprenta Ariston, Tegucigalpa (1985), De la tierra al cielo, (cuentos infantiles), Talleres gráficos Edilín, México (1987), El tío Bernabé y otros cuentos, Editorial Mejores Ideas (1989). Si se pudiera congelar el tiempo (1995), Olor a vida, Ediciones Guardabarranco (2006), Senderos de la infancia volumen I y II, Ediciones Guardabarranco (2006). NOVELA: Tormenta, Editorial Mejores Ideas (1992), Si los perros pudiéramos hablar, Editorial Mejores Ideas (2010).

Derechos reservados, Nery Gaitán, 2011

Comentarios

2 Comentarios de “Aída Castañeda Premio Nacional de Literatura, “Ramón Rosa”, 2011: Una propuesta en busca de valores y solidaridad”
  1. Ismar Rubio dice:

    La felicito Aida, estuvimos en El Instituto Central en la decada de los 50. Que tiempo mas lindo. Nunca lo olvidare,, desde el 58 vivo afuera,pero buscare sus libros. Gracias

    • aida castañeda dice:

      Ismar … Gracias por escribirme. De verdad qué tiempos aquellos, Yo salí del colegio en 1960. Fui una chica bastante tímida pero mire como da vueltas el mundo. Saludos

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