Jesse Owens, la gacela de Alabama

EE UU, Florida. – Dicen que la gacela es el animal que más rápido corre, y en su tiempo, en la década de los 30, el humano más veloz de todos lo fue Jesse Owens, cuyo nombre era James Cleveland Owens.

El nació en Oakville, Alabama el 12 de septiembre de 1913, descendiente de una familia afroamericana, siendo Jesse el séptimo de 13 hijos que tuvieron sus padres que, como millones de otros esclavos pobres, inmigraron del sur al norte para encontrar trabajo y ganarse la vida.

En la década de los 30, el humano más veloz era Jesse Owens.

La semana pasada escribí un reportaje en LA TRIBUNA sobre Joe Louis, otro atleta afroamericano que también nació en Alabama, ocho meses después de venir al mundo Owens, que también fue el séptimo de ocho hijos de una familia pobre que igual que la de Louis se trasladó al norte del país, solo que Louis fue a dar a Detroit, Michigan, mientras que Jesse termino en Cleveland, Ohio.

Otro paralelo entre estos dos renombrados atletas fue que ambos se cubrieron de gloria en la década de los 30, con Louis ganando el campeonato mundial de boxeo en la división de los pesos pesados, mientras que Owens impuso récords nacionales escolares y universitarios en carrera y en salto para posteriormente convertirse en un héroe mundial en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936.

Otro dato interesante es que la Prensa Asociada (AP) nombró a Joe Louis como El Atleta del Año en 1935, y la misma AP designó a Owens Atleta del Año en 1936.

Cuando Jesse llegó de niño a Cleveland, tuvo que trabajar como lo hicieron sus otros hermanos para ayudarle a la familia a sobrevivir. Owens hizo de todo,  como aprendiz de zapatero, como cargador de bultos, haciendo mandados y otros menesteres.

El gran desempeñó de Owens en Berlín 1936, enmudeció a Adolfo Hitler, que pregonaba que los alemanes eran los mejores atletas.

Mientras Joe Louis fue a dar a un gimnasio para practicar boxeo, Owens se dio cuenta que era bueno corriendo y saltando, y comenzó a correr en una escuela preparatoria de Cleveland. Sobresalía tanto en ese deporte que ganó cuatro campeonatos nacionales en la preparatoria, y luego ingresó a la Universidad de Ohio State, sin beca alguna, teniendo que trabajar en horas extras para pagar su colegiatura y mantener a su familia.

Fue en Ohio State que Owens impuso récords nacionales colegiales en velocidad y en salto.

Fue por ello que se le invitó a ser parte del equipo Olímpico de los EEUU, con el cual arribó a Berlín en el verano de 1936. Era la época en que Adolfo Hitler estaba en su apogeo, pregonando a diestra y siniestra la superioridad de la raza alemana y la pureza de la raza aria. Los Juegos de Berlín, según Hitler, mostrarían la supremacía racial de los alemanes, pero más bien el “show” se lo robó un humilde atleta negro estadounidense, de nombre Jesse Owens, que electrizó al mundo entero ganando en un lapso de cinco días, entre el 4 y 9 de agosto de ese año, medallas de oro en los 100 metros, 200 metros, 400 metros y en distancia de salto, imponiendo récords mundiales y olímpicos, dejando a Hitler bastante mal parado en cuanto a sus teorías racistas.

Cuando Jesse regresó como gran héroe a Estados Unidos, hubo un desfile en su honor en Nueva York y otro en Columbus, Ohio, sede de la Universidad de Ohio State.

Para entonces Jesse ya estaba casado y con hijos y en aquellos tiempos no había oportunidades de endosos o de anuncios publicitarios para un atleta negro. Fue por ello que el velocista trató de ganarse la vida como pudiera y se metió a algunos negocios que no resultaron, teniendo que recurrir a participar en eventos de exhibición donde le tocó competir con corredores a los que les daba 10 o 20 metros de ventaja.

En los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, Owens ganó cuatro medallas de oro.

También corrió contra caballos y con gente subida en motocicletas. Cuando ya no pudo ganarse la vida así, trabajó en una tintorería y como ayudante en una gasolinera limpiando carros y vendiendo combustible.

Eventualmente se declaró en bancarrota. Además, con su mala suerte, igual que le pasó a Joe Louis, la oficina del impuesto sobre la renta de los EE UU se lanzó contra Owens por falta de pago.

Con el tiempo la vida de Jesse mejoró, pues el Departamento de Estado lo nombró Embajador de Buena Voluntad, enviándolo a recorrer el mundo. También recibió en 1976 de parte del presidente Gerald Ford, la medalla de oro de la Libertad y posteriormente el presidente George Bush padre, lo condecoró con la medalla Congrecional de Honor, la presea más alta que la nación le concede a un civil.

Además fue nombrado secretario de la Comisión de Atletismo del Estado de Illinois. Jesse pasó los últimos años de su vida en Tucson, Arizona, donde falleció el 31 de marzo de 1980, a la edad de 66 años, misma que tenía Joe Louis cuando él murió un año después. Tanto Jesse Owens como Joe Louis, nietos de esclavos, escribieron páginas gloriosas en el atletismo estadounidense y ambos han sido un ejemplo de coraje y pundonor para otros ciudadanos afroamericanos, pues pese a haber nacido en la extrema  pobreza y haber sufrido discriminación racial, terminaron superando esos obstáculos para convertirse en ídolos de la nación.

* El récord de cuatro medallas de oro en carrera y pista de Owens en la Olimpiada de 1936 duró 48 años, hasta que en 1984 lo igualo Carl Lewis.

* Owens y Joe Louis pertenecen al Salón de la Fama en Alabama.
* En Estados Unidos varias calles y avenidas llevan su nombre, igual una calle y una escuela en Berlín.

* Dos sellos postales de este país tienen la esfinge de Owens.
* Varios parques en EE UU se llaman Jesse Owens.
* Hay una estatua de él en Cleveland, Ohio, otra en Oakville, Alabama.
* Un estadio de carrera y pista en la Universidad de Ohio State lleva su nombre.
* El galardón anual que otorga la Asociación Nacional de Carrera y Pista de los EEUU se llama Jesse Owens.

* Biografías escritas, películas y programas de televisión han salido sobre su vida.
* Una fundación que lleva su nombre ayuda a niños desventajados.

:: Reportaje 33 ::

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